Yo se que no es un regalo habitual, pero para mi ha sido uno de los más especiales que me he recibido.
Desde que mi abuela me ponía a coser botones en su porche he querido aprender a coser y mejorar.
Desde que mi abuela me ponía a coser botones en su porche he querido aprender a coser y mejorar.
En mi empeño por conseguir mi objetivo he destrozado miles de retales, hecho vestidos indecentes a mis muñecas y un millón de regalos que solos personas que me quisiesen muchos aceptarían.
Hoy en día me alegra informar que he mejorado, no mucho, pero ya consigo cosas decentes y todo se lo debo a mi máquina.
Por eso, cuando el otro día me encontraba sin nada que hacer una idea se me cruzó por la mente "tengo que hacerle una funda a mi máquina" para que la pobre tenga un lugar bonito y cómodo donde descansar después de los tutes que le doy.
Por eso me dehice de la horrible funda de plástico que tenia, cogí un retal de loneta con unos buhos monisimos que tenia y otro retal de polipiel marrón, tome medidas y me puse a divagar.
De todo ese divagar salió este proyecto a patrón:
Y tras pasarlo a la tela y volverme ligeramente loca conseguí este resultado.
No es la más lujosa del mundo, pero creo que en este pisito mi máquina se sentirá bastante agusto.
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